Atención Eficiente, qué es, porque es interesante y como cultivarla. Parte 1

Buscamos la felicidad. O al menos el concepto que tenemos sobre ella. De algún modo intuitivo, sabemos que es posible alcanzarla y nuestra vida se basa en evitar aquello que nos hace sentir mal y querer mas de aquello que nos hace sentir bien. Desgraciadamente, este juego a menudo se convierte en uno de nuestros mayores problemas. Más consciente o inconscientemente nuestras decisiones se ven condicionadas una y otra vez por esta cuestión.

En este post voy a hablar de ciencia, o más bien de su aplicación al estudio de la mente, del conocimiento y de la indagación. Sobre un tema aparentemente intangible y mensurable, pero que está más cerca de nosotros mismos que ninguna otra cosa.

Me gusta la ciencia, la que hacían los primeros físicos o médicos. Aquella que se basa en la curiosidad y la observación pura, sin condicionamientos, sesgos ni intereses. De eso va el método científico, que se basa en observar y describir, de forma aséptica, sin esperar una cosa u otra porque todo está por descubrir, sin contaminar el resultado.

Ese ha sido el método que nos ha permitido salvar vidas o hacer volar aviones, pero, ¿que pasaría si lo aplicásemos a la observación de nuestra mente?. Esa es mi propuesta, y la metodología que utilizo en mi propia indagación. Sin aceptar ningún dogma, sino mas bien poniendolos a prueba, a través de la experiencia directa. Te reto a que hagas lo mismo y rechaces o no las hipótesis que te planteo, incluso te invito a dejar tu comentario o experiencia al final del artículo. Lo único importante al final es la experiencia directa y las experiencias no son transmisibles, has de comprobar las cosas por ti mismo/a.

La primera conclusión a la que llegas cuando observas tu mente de forma aséptica es que tu realidad es aquello en lo que decides posar tu atención. Si tu atención se centra en un pensamiento u emoción desagradable que te genera tristeza, vivirás y serás tristeza, por el contrario, si se centra en un pensamiento alegre, viviras más bienestar. La connotación agradable o desagradable se la pone nuestra mente y habitualmente tiene que ver con nuestra historia. Del mismo modo, puedes darte cuenta de que, como contenidos mentales, podemos encontrar 3 categorías: pensamientos, emociones y sensaciones corporales. Así que, habitualmente, tu atención se posa en alguno o varios de estos contenidos, y tu realidad es un conjunto de ellos.

Otra importante conclusión de ésta observación es que “tu” no eres tus pensamientos o tus emociones (que son consecuencia de estos muchas veces) y que el concepto de “mente”, no existe en ningún lugar, es imposible encontrar un sitio en donde se aloje y por tanto es imposible probar su existencia. Ni que decir tiene que la mente, y sus contenidos, son algo absolutamente efímero, que constantemente está cambiando o apareciendo y desapareciendo, factor que contribuye a no poder probar que sea una entidad como tal.

“Algo” o “alguien” es capaz de darse cuenta del proceso de pensamiento y observar como una y otra vez, un pensamiento surge y desaparece. Ese “algo” o “presencia” te permite ser consciente, pero tampoco existe en un lugar determinado, sino que mas bien es algo que está “soportando”  cualquier contenido mental (pensamiento, sensación o emoción). Es aquello que queda en el espacio que hay entre un pensamiento y otro, entre una emoción y otra. Si lo tuvieses que describir dirías que no es nada, y sin embargo es consciente de si mismo, sin ser lo que tu entiendes por ti mismo. No está en ningún sitio exactamente, y  no tiene limites físicos, y sin embargo es como si formase la matriz de todo lo que eres capaz de experimentar.

Estas observaciones traen consigo una determinante conclusión: Lo que nosotros identificamos habitualmente como nosotros mismos, es la consecuencia de nuestra actividad mental, es decir, de nuestros pensamientos y emociones y, más extensamente, de nuestros pensamientos y emociones mas recurrentes, es decir, nuestros hábitos mas arraigados, nuestra historia. Estos conforman nuestra personalidad, y nos identificamos con esa personalidad. Es esta identificación con nuestra historia lo que es realmente el concepto de “yo”. Esa identificación con nuestra historia, en función de sus matices, puede hacernos más o menos dichosos y mas o menos adaptados al mundo en un momento dado, pero de una u otra forma siempre conlleva un cierto grado de malestar.

Sin embargo, y aquí lo mas interesante, existe un espacio, tremendamente accesible para todo el mundo, en el que no hay contenidos mentales, en el que no estoy identificado con mi propia historia, y por tanto en el que no existo tal y como me percibo habitualmente, como un “yo”. En ese estado, o “presencia” de fondo, existe una Gran Paz, carece de sentido protagónico (no te identificas con tu “yo”) y todo lo que surge en él es natural, sin objetivo ni deseo por un resultado, simplemente las cosas ocurren, simplemente es conciencia. Esa “conciencia” permanente es lo que denominamos Atención Eficiente. Éste tipo de Atención tiene una característica que la hace única: no necesita esfuerzo para mantenerse, es absolutamente natural permanecer allí, mas bien es lo que queda cuando dejas de generar esfuerzo por mantener tu atención en algo, o por conseguir llegar a algún lugar. De hecho es una condición “sine qua non”, que no exista esfuerzo ni intención, porque esas son cualidades de la mente, y este es un lugar con ausencia de contenidos mentales.

Las consecuencias de mantener en el tiempo una Atención Eficiente son múltiples. Ésta conduce a una Acción Eficiente, algo próximo a los estados de flujo, con todas sus potenciales implicaciones, pero también nos aproxima a aquello que anhelamos en lo profundo, el bienestar y la ausencia del sufrimiento.

Seguiremos profundizando en estas consecuencias en la segunda parte de este post. Pero sobretodo recuerda que esto no sirve de mucho si no es vivido como experiencia directa, has de convertirte en un investigador puro de tu mente, o mas bien de tu interior. Un observador puro, aséptico. Hablaremos mas adelante sobre algún atajo que te resultará útil.

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